Del encofrado al color de las paredes

Construir una casa no es trabajo fácil, y decorarla tampoco, va en función del dinero que queramos gastar y el gusto propio de cada cual. Todos estaremos de acuerdo que si queremos tener casa nuestra muy arreglada, es imprescindible tener antes casa. Esto que parece una obviedad muchas veces no se tiene en cuenta en comunicación.
El posicionamiento o hecho diferencial, los objetivos y la estrategia comunicativa, los mensajes y el discurso, la identificación de públicos y sus percepciones son los fundamentos paredes, techos, tierras, puertas y ventanas de cualquier casa. Sin esto, decorar es muy difícil. Por lo tanto, es esencial esta construcción estratégica antes de pensar en actas de relaciones públicas, notas de prensa o acciones comunicativas en general.
La burbuja inmobiliaria ha estallado y han quedado muchos edificios a medio construir. La crisis ha afectado a la hora de escoger los materiales y los acabados y también las promotoras y constructoras que tenían que finalizar la obra. El papel o la pintura se tienen que renovar, pero los pilares y las paredes maestras siempre seguirán donde siempre.
No nos tenemos que dejar deslumbrar por sillas lacadas, arañas barrocas, maderas negras y dormitorios minimalistas que es el que últimamente encontramos al mercado. Es básico una buena emprendida constructora que realice una obra impecable y después ponga la decoración que más se adecúe a nuestros gustos y necesidades porque nuestra vivienda sea realmente como nosotros queramos y por siempre jamás.
Nuestras calles, concretamente los de Barcelona, ayer pusieron en marcha la iluminación navideña como parte de la decoración, eso sí, aquí hay una estrategia muy clara que no hay que explicar.

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