En verano, la cultura, en la calle

En plena temporada veraniega y con las ciudades medio vacías, se agradece para aquellos que aún no están de vacaciones que la oferta cultural de la ciudad no decaiga. De hecho, se agradece aún más que buena parte de la oferta cultural tenga lugar en la calle.

Con una infraestructura mínima, el espacio público, a cielo abierto y al fresco, adquiere una dimensión nueva, festiva, social. Una dimensión olvidada a menudo durante los meses de frío. Una dimensión que también le corresponde porque el espacio público, siempre que se haga de él  un buen uso, es de todos.

Sesiones de cine al aire libre aparecen como las setas con programaciones actuales y de calidad en diferentes lugares de la ciudad (Sala Montjuïc, las Gandules del CCCB, en la playa de San Sebastián…), así como propuestas teatrales en pequeño formato (Parking Shakespeare), conciertos (iniciativas como Música als parcs, Terrasses en concert, Teatre Grec…), bailes abiertos (de swing, de folk, etc.). Y sin olvidarnos de las populares fiestas mayores de barrio (entre las cuales, Poble Sec, Gracia y Santos), que aglutinan muchas de estas actividades culturales. En resumen, la oferta es variada y generosa, cualquier día de la semana y a precios módicos.

En muchos casos, incluso, este tipo de propuestas culturales ayudan a recuperar espacios en desuso durante el invierno, espacios dedicados a otras actividades no culturales o que no se abren habitualmente a la ciudadanía. Es el caso del aparcamiento de la Estación del Norte (Barcelona), que acoge los clásicos de William Shakespeare para todos públicos, del Foso de Santa Eulàlia –en el Castillo de Montjuïc– que convierte el tradicional campo de tiro al arco que lo ocupa buena parte del año en un espacio para proyecciones de películas, o de las azoteas de edificios míticos barceloneses, como La Pedrera, que abren sus puertas de junio a septiembre para que locales y turistas disfruten de música en directo en un escenario inigualable.

Para todos aquellos que aún no están de vacaciones o ya han vuelto de ellas, contar con estas propuestas culturales entre semana ayudan a reavivar la sensación de ocio veraniego y, sobre todo, de reapropiación de la ciudad en que uno vive y que, durante el verano, parece que el turismo robe.

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