Jóvenes y redes sociales ¿Son fiables como medio de comunicación?

La irrupción de nuevos medios de comunicación digitales y formatos audiovisuales están cambiando y acelerando los hábitos de consumo cultural de los jóvenes. Sólo el 23-24% de ellos lee periódicos. Es internet su principal medio de comunicación, que en franjas de menos edad llega al 100%. Lo ponen de manifiesto diversos estudios, desde el informe de Expert, la unidad de investigación del grupo Dentsu Aegis Network  hasta el recientemente presentado anuario del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts- CoNCA, que con el título Estado de la Cultura y de las Artes, nos invita a repensar las políticas culturales del país.  Fue en la presentación del anuario del CoNCA donde me asaltó la pregunta ¿Son fiables las redes sociales como medio de comunicación?

Este informe dedica un capítulo a la cultura y los Jóvenes. Los autores de este informe, Antoni Laporte y Joaquina Bobes advierten de los cambios socioeconómicos que afectan a lo que ya se conoce como Generación Z (nacidos a partir de mediados de los 90). Google, twitter, facebook etc y etc han estado con ellos desde su infancia, en el mismo patio del colegio donde han compartido juegos con otros niños de orígenes muy diversos y que han escuchado por la tele hablar de recortes, de precariedad, de paro juvenil (cuando no de ellos mismos como colectivo han sido los protagonistas de las noticias).

Y en este punto, el informe del CoNCA nos presenta un panorama donde el consumo de medios tradicionales va a la baja, cuando ya no empieza a ser residual. El CoNCA trata sobre las políticas culturales, pero los datos que arroja me han llevado a pensar como profesional de la comunicación cómo, dónde y que efectos  tiene el hecho que los jóvenes prefieran internet como medio de comunicación.

Aquí intuyo una paradoja notable. Los jóvenes buscan su referente fuera del marco de los medios tradicionales. Más allá de la barrera del precio y de un bolsillo vacío, la juventud anhela referentes alternativos, genuinos que no estén mediatizados por intereses publicitarios, empresariales o políticos de los que sospecha en los grandes medios de comunicación. Porque huyendo de unas fuentes de información mediatizadas podemos abrazar otras que no estén libres de pecado.

Así, blogguers, instagramers, youtubers, twitteros se convierten en los Gabilondos, Piqueras, Oteros, Luís del Olmo de esta Generación Z. ¿Son estos influencers impermeables al marketing y la publicidad? ¿Es su contenido libre de promociones, sus reseñas están patrocinadas o no? Ésta es la paradoja, la búsqueda de la autenticidad en nuevos medios sin una perspectiva crítica y consciente.

En los medios de comunicación, periódicos, radios y televisiones, la información y la publicidad o promoción están bien limitadas y hasta reguladas por ley.

Hay que ser claro en estos nuevos canales de información y de entretenimiento. Asistimos a estos días como alguno de estos influencers han denunciado públicamente la presión que representa vivir en su estilo de vida, en su lifestyle permanente de bonanza y la falsa apariencia de libertad y felicidad.

No hay nada de malo en financiarse a través de la publicidad. Es más, personalmente lo aplaudo. Esto no es contradictorio en el hecho que el lector, el follower… tiene el derecho a saber porqué determinado contendido ha sido objeto de interés por el autor y por tanto, a elegir.

Los medios de comunicación tradicionales, especialmente las víctimas de la crisis del papel, deben no sólo reflexionar sino actuar, si quieren sobrevivir, para captar estos lectores jóvenes. ¿El precio es un freno? Sí, seguro pero no el único. A parte de poder importar iniciativas exitosas en otros países como puede ser un precio reducido; una escucha activa, real y sin apriorismos hacia la Generación Z, saber cuáles son sus intereses, conocer y ofrecer contenidos que realmente quieren y con su lenguaje debería ser el camino, aquello que en el mundo de los social media se denominan engagement.

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