Las nuevas tecnologías que revolucionan el sector cultural

Las nuevas tecnologías y las nuevas formas de relacionarnos entre las personas, o las maneras de fluir y compartir los contenidos culturales están transformando desde hace años todo el sector cultural, y obviamente no de manera exclusiva.

Además, este proceso aun sigue en evolución, a medida que aceptamos y generamos nuevos paradigmas (o incluso los remixeamos con viejos), y surgen innovaciones tecnológicas que amplían o mejoran procesos y funciones que hacíamos con otros medios.

Algunas de estas tecnologías que están transformando museos o festivales, por ejemplo, son las apps propias. Si en la última década vimos la digitalización en pdf del clásico programa de mano para informar a nuestros públicos de las actividades que realizábamos (pudiendo llegar así a más públicos gracias a la ubicuidad de las redes, y de paso disminuyendo el impacto ecológico), luego aprovechamos de manera complementada las redes sociales para comunicar nuestras propuestas incluso a tiempo real.

Ahora llegan las apps o aplicaciones móviles, en las que podemos ordenar mejor la información, jerarquizarla de una manera más agradable, ampliar información complementaria que puede ser de interés (por ejemplo, las fichas de cada artista, o de las películas si hablásemos de un festival de cine…), e incluso añadirle una capa de sociabilización, permitiendo a nuestros asistentes poder relacionarse con otros. Uno de los ejemplos más excelentes, y que innovan y mejoran edición a edición, es la app del festival SXSW (South by SouthWest). El nuevo programa de mano es la porpia app.

Aun más nuevas tecnologías que están introduciéndose en el ámbito cultural, son los beacons, el Big Data, y es probable que en unos años veamos más aplicaciones de Realidad Virtual en combinación a la Realidad Aumentada gracias a propuestas baratas como las Google Cardboard.

Mientras, algunas tecnologías que hasta hace poco las clasificábamos como nuevas, están dejando de serlo, simplemente porque ya tienen una implantación en nuestro a día a día casi total, o al menos nos parecen mundanas, su aura de novedad la han perdido (excepto casos puntuales como podría pasar con Snapchat, muy interesante de conocer si nuestros públicos son muy jóvenes).

Esto significa diversas cosas, incluyendo que tener una web y presencia en las redes sociales más importantes para nuestros públicos no son un complemento, sino que son de estricta necesidad para cualquier proyecto cultural.

Incluso el QR está comenzando a generar dudas, en parte porque su implantación no está tan extendida como se habría esperado, básicamente y de entrada, la mayoría de modelos de Smartphone no llevan instalado de fábrica la programación para leer los códigos, obligando al usuario a tenerlo que instalar en algún momento determinado, con el resultado de encontrarnos algunos usuarios que lo tengan instalado, otros que no.

Y en parte porque aparecen nuevas tecnologías como los mencionados beacons que pueden mejorar el acceso a cierto tipo de información, en esta caso contextualizada como hacen en el Slate Museum de Gales, y permiten a cualquier usuario con Bluetooth en su dispositivo ampliar información o descubrir contenidos Transmedia, con unas posibilidades didácticas y artísticas más que interesantes.

Hace poco Acción Cultural Española (AC/E) presentó el nuevo Anuario de Cultura Digital 2016, donde han tratado a través de distintos expertos culturales cómo está afectando estas transformaciones digitales en la cultura y su comunicación, y un detenido análisis de las tendencias más esenciales en nuevas tecnologías en el ámbito de los festivales para la comunicación, como para la gestión interna.

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