Mirar con las manos

La mayoría de personas pueden ir al cine, al teatro, a una exposición o a visitar un edificio histórico o un monumento sin ningún problema; pero hay un colectivo que no puede disfrutar de estas y otras manifestaciones culturales como el resto: se trata de las personas con discapacidad sensorial.
Una persona sorda o ciega o con deficiencia visual, por ejemplo, tiene el acceso a la cultura mucho más restringido que el resto de la población. Esto es el que se puso de manifiesto en el último “Tast de Cultura” de aPortada que contó con la charla de la periodista Meritxell Aymerich que es ciega de nacimiento. Aymerich, además, es miembro de la Asociación Catalana para la Integración del Ciego y de Com Access.
Pero Meritxell Aymerich no quiso hacer una crítica enconada a las dificultades de acceso a la cultura que tienen las persones invidentes, sino que quiso poner de manifiesto una serie de buenas prácticas que, sin grandes costes económicos, pueden contribuir a mejorar la accesibilidad a la cultura:

 

Cine y espectáculos

Hay que tener en cuenta el audiodescripción tanto en cine como al teatro o a la ópera, por ejemplo y la edición de programas de mano en Braille y con letra de medida y contraste adecuado para personas con baja visión. Recorrer, antes o después de la función, el escenario también es muy interesante porque permite a la persona con discapacidad visual entender el espacio y comprender mejor la acción que se desarrolla, así como tocar el vestuario o los decorados.

 

Monumentos

Una maqueta a escala puede ayudar a las personas ciegas o con discapacidad visual a entender como se un edificio histórico o un monumento. Otro recurso que Aymerich explicó y que tiene un coste bajisimo es la utilización de una pequeña escalera que permita acceder a tocar los capiteles de un monasterio, por ejemplo, y que facilita a las persones invidentes descubrir cómo son. Las audioguias con buenas descripciones de los edificios u objetos –en el caso de exposiciones- también son buenas herramientas que pueden ayudar a conocer el espacio. En el caso de las personas sordas, Aymerich recomendaba la impresión de dossieres con los contenidos de las audioguias.

 

Exposiciones

Hay que buscar aquellas piezas que se puedan tocar o hacer reproducciones fieles de aquellas que no permitan ser tocadas. Así el ciego o ciega podrá ver las piezas que hay expuestas. Meritxell Aymerich hacía un llamamiento en este sentido: “Si se puede tocar, dejadlo tocar”.
Recomendaciones generales

Además, Meritxell Aymerich también recomendaba hacer mínimas formaciones al personal que atiende los espacios culturales para poder enseñarlos alguna técnica guía y remarcaba, especialmente la necesidad de comunicar las actividades que estaban adaptadas ya sea a través de la propia página web del equipamiento –que obviamente tiene que ser accesible- como través de prensa, indicándolo a los dípticos, así como de las entidades de personas con discapacidad sensorial.
Meritxell Aymerich cerró su charla remarcando que lo más importante es la voluntad de hacer que la cultura sea accesible y que es fundamental desarrollar acciones en este sentido “sean grandes o pequeñas”. La periodista también quiso recordar que el nuevo Código de Accesibilidad no explicita como tiene que ser el acceso a la cultura para las personas con discapacitado e hizo un llamamiento a tenerlo en cuenta, sobre todo a nivel político.

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