DSC_2024En esta última edición La Mostra d’Igualada ha integrado como principal línea estratégica trabajar para fomentar el gusto por las artes escénicas de nuestros jóvenes – 12 a 16 años. Una de las actividades de reflexión fue una mesa redonda en la que seis chicas de Igualada y profesionales establecieron un diálogo al respecto. Además, La Mostra ha programado este año varias piezas dirigidas específicamente a este público. Recogemos aquí algunas de las aportaciones más interesantes que a menudo nos ayudan a situar el problema en el origen.

De entrada, parece que una de las principales líneas estratégicas para fomentar el gusto por el teatro ha sido introducir el consumo teatral en los planes de estudio y el ámbito escolar. Una de las chicas decía en la mesa redonda que quizá estamos haciendo un mal favor al teatro ya que éste se acaba percibiendo como una obligación. La adolescencia es aquella edad en que cogemos la mochila que llevamos en la espalda, que hemos ido cargando durante la infancia y la abrimos, la examinamos, la ponemos en duda. Las preguntas más íntimas y existenciales se ponen de manifiesto. A menudo nos rebelamos contra aquello que está establecido. En este sentido, la primera reflexión es ¿dónde tenemos que ir a buscar a este público? Tres primeras aportaciones apuntan a las propias familias, institutos y al boca oreja que el mismo colectivo genera. En Platea Jovve del Kursaal de Manresa hace tiempo que trabajan en este sentido. La figura del colaborador ha adquirido un papel fundamental. Los jóvenes pueden apuntarse para colaborar vendiendo entradas, repartiendo flyers, etc. Todos los participantes, en cambio, estuvieron de acuerdo en que dar a conocer las interioridades del teatro en el ámbito escolar a través de: encuentros con profesionales, talleres de teatro des del centro y otras múltiples opciones, ayuda a entender mejor el proceso de la obra teatral, y a consecuencia, a vivir el teatro en primera persona. Un buen ejemplo de la apuesta por mostrar ayudar a los profesores a mostrar  teatro de calidad a este público es el programa Caixaescena de la Obra Social de la Caixa.

La segunda reflexión gira alrededor de las temáticas. Otra de las estrategias habituales para dirigirse al colectivo suele ser tratar temáticas que se consideran cercanas a sus vidas: drogas, alcohol, violencia de género, bulling, primeros amores,etc. Es curioso porque las adolescentes que participaban en la mesa renegaron de lo que a menudo parecen artificios más que propuestas artísticas. Las exageraciones en la manera de plantear estos temas tienen el peligro de provocar el efecto contrario en el espectador. Y, entonces, pasamos de un teatro de calidad a teatro como herramienta educativa, e, incluso, adoctrinadora. Una de las propuestas más aclamadas por la crítica durante La Mostra fue “”Ricard de Tercer” de Gerard Guix nacida en el interesante proyecto Croquis de la Sala Becket. Esta obra es muy inspiradora, meta teatro, teatro dentro del teatro. El protagonista percibe en el clásico de Shakespeare paralelismos con su vida. Esto mueve al protagonista y se genera la trama de la obra. Apasionante esta intuición del autor. ¿De qué hablan los clásicos? Los clásicos son universales porque hablan de cuestiones comunes y eternas para el ser humano. Es premonitorio como el protagonista – un joven  se apasiona con esta obra que fue pensada, no para los jóvenes, sino para la humanidad. Una de las propuestas más interesantes es la que está desarrollando la Sala Becket con Els malnascuts. ¿Quién mejor que los propios jóvenes para entender lo que necesitan los jóvenes? En 2014 un grupo de este colectivo interesando por las artes escénicas puso en marcha un grupo de experimentación y producción. Un proyecto sin condiciones comerciales. El compromiso de la Sala es que sea cual sea el espectáculo éste será representado y se estrenará con las mejores condiciones posibles.

¿Y es que lo jóvenes son ajenos a la sociedad? De hecho, en palabras de la Directora del Área de Públicos del Departamento de Cultura, los jóvenes consumen un 23% de artes escénicas frente al 29% de los adultos. El teatro requiere de paciencia y emoción, de frescura y de solemnidad, de la intuición y del aprendizaje, de gustar de la inmediatez y de la eternidad. El reto es interactuar, el reto es atravesar los corazones.

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