Del 31 de marzo al 3 de abril ha tenido lugar la octava edición del Festival Sismògraf. La ciudad de Olot se ha convertido en el epicentro de la danza contemporánea, donde la exhibición y el mercado estratégico ha unido cerca de doscientos profesionales relacionados con la danza.

Han sido cuatro días donde hemos podido ver plazas, calles y teatros atestados, hecho que sólo es posible con un trabajo previo desde la pasión, el sentido común y el espaldarazo institucional. En este sentido, hay que destacar la decisión del Ayuntamiento de Olot y el compromiso del Departamento de Cultura para apostar por una disciplina artística que muchos golpes no tiene el protagonismo que se merece. Es importante no dejar de banda el esfuerzo inmenso del mismo Sismógrafo con la acertada y variada programación de este año, la cual ha combinado espectáculos de calle y de sala, con un abanico muy amplio de estilos y propuestas. A banda, también se han desarrollado jornadas de trabajo para profesionales y clases magistrales .

Este es el segundo año que aPortada se encarga de la creación de la estrategia de comunicación, que a su vez crece en paralelo al festival. Esto se puede ver reflejado con el éxito de las ruedas de prensa convocadas, con la interacción y participación del público en las redes sociales y con la buena acogida del festival por parte de los medios de comunicación. En este sentido, hemos conseguido que la danza sea la protagonista y ocupe titulares en televisiones y radios, que han dedicado minutos al Sismògraf de manera significativa. Que los medios apuesten por una disciplina tradicionalmente olvidada en este país, es un hecho que nos llena de orgullo y nos anima a seguir trabajando por el trabajo muy hecho. Hace unos meses sembrábamos la semilla y ahora estamos recogiendo sus frutos.

Con todo, hay que destacar la importancia de la participación ciudadana, con un público de todas las edades que ha decidido formar parte del festival recibiendo las propuestas de danza contemporánea con respeto, curiosidad y atención. Hay que seguir trabajando en esta línea, defendiendo esta disciplina, insistiendo y difundiendo las actividades que se realizan. También hay que seguir apoyando los creadores y defendiendo que existe una gran cantidad de público receptivo ante las novedades, de forma que sólo necesitan oportunidades y conocimiento para seguir manteniendo su curiosidad.

En definitiva, han sido cuatro días intensos donde Olot se ha convertido en una gran pista de baile que ha acogido una gran cantidad de público asistente y profesional. El festival ha cerrado su octava edición con un total de 15 mil espectadores y ha registrado un 33% más de profesionales acreditados que el año pasado.

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