Rumōre, rumōre

Escrito por Carlos Villanueva

Hace unos días que repaso el último libro de Fabio Gallego sobre la rumorología: qué son los rumores, por qué son tan perjudiciales y cómo contrarrestarlos. Un libro interesante para aprender técnicas y métodos para conocer el posible origen, los canales y flujos y para saber finalmente como pararlo.

rumores

Pocas veces el rumor es positivo, y es que a las personas nos gusta mucho más opinar desde una vertiente negativa que no positiva, parece que aquellos comentarios negativos sobre un tema nos beneficiarán más que los positivos, y que una información ambigua y misteriosa puede ser más interesante que una información contrastada y ajustada a la realidad.

Cómo apunta Fabio Gallego el rumor se transmite a través de cada uno de nosotros: de nuestros relatos cotidianos. Cada uno ejerce su influencia sobre su red. Las redes sociales han hecho todavía más incontrolable el rumor desde el origen y han conseguido que un hecho se propague de manera exponencial. El proceso es el mismo, pero en vez de explicarlo a tu vecino o al compañero de trabajo, puedes llegar a mucha más gente con un simple tweet o un mensaje en tu cronología de Facebook.

“Además, el rumor no tendría ninguna importancia si sus hitos no fueran el conflicto y la destrucción. El uso social, político y económico del rumor a lo largo de la historia reciente demuestra que es un fenómeno peligroso. Se convierte en desconfianza, desequilibrio e incluso violencia”, explica Gallego.

Si vamos al origen etimológico del término, “rumor” viene del latín “rumōre”, que quiere decir ruido. Y el ruido, habitualmente, no nos aporta nada bueno.

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