Storytelling. El arte de explicar historias como herramienta de liderazgo y gestión del cambio

Escrito por Cristina Salvador

Desde hace 27.000 años, época de las primeras pinturas rupestres, el ser humano está programado para entender y explicar historias. Una historia es la conexión lógica entre una causa y un efecto, y así es como pensamos. Nuestra vida está hecho de breves historias. Jeremy Hsu dijo que “las historias personales y los rumores forman el 65% de nuestras conversaciones”.

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Bernard Shaw decía que si enseñamos una cosa a una persona, nunca lo entenderá. Lo tiene que vivir y sentir. Es por eso que cuando somos pequeños y los padres nos dicen “vigila que caerás”, no hacemos caso hasta que no caemos. Y no sólo una vez…
Es también por este motivo que una historia tiene más fuerza si la sentimos cercana y la podemos relacionar con nuestras experiencias vividas. Leo Widrich nos dice en un artículo que el arte de explicar historias es una herramienta muy potente de activación de nuestros cerebros. Activa una parte llamada “ínsula” que nos ayuda a conectar con emociones como la alegría, el dolor, el miedo, la felicidad…

¿Cuántas veces no hemos vivido tan intensamente un cuento o una historia que nos han explicado que no hemos pensado que lo hemos vivido en primera persona?UriHasson de la Universidad de Princeton dice que una historia es la única manera de activar partes a nuestro cerebro que hacen que quién nos escucha haga suya la idea y experiencia. No hay herramienta más potente de aliniació de objetivos y de empatía que compartir una historia.
Podemos imaginarnos como nos puede ser de útil el storytelling a la vez de compartir relato corporativo y visión de futuro. WillianGlasser dice que aprendemos un 10% del que LEEMOS, 20% del que ESCUCHAMOS, 30% del que VEMOS, 40% del que VEMOS y ESCUCHAMOS, 70% del que EXPLICAMOS a otras personas, 80% del que EXPERIMENTAMOS personalmente y 95% del que ENSEÑAMOS.  Benjamin Franklin decía también “Dime y olvido, enséñame y recuerdo, involúcrame y aprendo”.

El storytelling nos proporciona la ruta imprescindible a nuestras emociones. El lenguaje que utilizamos condiciona nuestro comportamiento. Nos puede hacer víctimas o salvadores. Expresan nuestro posicionamiento ante la vida y condicionan nuestro futuro. Se llama que gran parte de la curación de un paciente está en su actitud. Nosotros añadiríamos que también está en su vocabulario y sus historias. El New York Times publicó un artículo sobre como el storytelling es beneficioso por la salud.
“Explicar y escuchar historias es la manera que tenemos de dar sentido a nuestras vidas” dice el Dr. Thomas Houston de la Universidad de Massachusetts. Nos conectan a nuestras emociones y es la emoción la que nos lleva a la acción, mientras la razón nos lleva a conclusiones, según dice el neurólogo Donald Caine.

Las personas estamos pues diseñadas para entender el mundo a través de las historias, pero de adultos perdemos la capacidad de explicarlas con eficacia. La razón nos ciega la emoción en ámbitos en qué es tan imprescindible como en el trabajo, sobre todo en roles de liderazgo. Un buen líder hoy, que tiene que guiar su equipo hacia un futuro compartido, necesita saber explicar historias y anécdotas que ayuden a visualizar esta necesidad de transformación. No es posible el liderazgo y la gestión del cambio sin una buena historia. Está capacitado el líder para el arte de explicar historias?
Y cómo es una buena historia? Explicar historias es todo un arte y tiene también método, hace falta formación y práctica, no podemos detallar como hacerlo en un breve texto, pero nos atrevemos a explicar algunas claves:

–  La semántica es clave. La historia tiene que incluir palabras y anécdotas vividas que los destinatarios perciban como familiares y no alejadas de su universo cotidiano. Tenemos que hacer referencia al imaginario colectivo.
–  La visión que explique la historia tiene que ser posible. Hay que hacer prometidas realizables y explicar como llegar para convencer el equipo que se puede lograr.
–  Hay que generar confianza. Tenemos que ser humanos, exponer nuestras fortalezas y debilidades.
–  Tenemos que ser creíbles. No podemos explicar historias que se alejen del que hacemos en nuestro día a día. Las historias tienen que ser congruentes con las percepciones que se tiene de nosotros.
–  Tiene que ser una historia breve, que exprese un único tema y tener un esquema que ayude a situarnos. Según Werner-Fuchs es aconsejable que la historia incluya un héroe, antihéroe y ayudante.

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