Un mito que hace siglos que tiene atrapada a la audiencia

Todo desierto ha tenido un primer granito de arena. En los museos este granito fundacional es un objeto (o varios, un lote) a partir del cual el fondo crece. En el caso de la Colección de Jordi Clos y Llombart, presidente de la Fundación Arqueológica Clos y máximo responsable del Museo Egipcio de Barcelona, ​​todo comenzó con un ushebti, una de esas estatuillas funerarias del tamaño, más o menos, de una Barbie, que acompañaban a los difuntos a la tumba (los que se lo podían permitir) para trabajar para ellos en el Más Allá.

Más de cuatro décadas después de la adquisición de aquel pequeño ushebti, el Museo Egipcio de Barcelona se renueva con la intención de seguir creciendo y atrayendo público. Y lo hace con dos novedades que, desde aPortada, hemos ayudado a comunicar. La primera es la inauguración de la exposición “Osiris, dios de Egipto, el ser que permanece perfecto”, consagrada a esta deidad principal de la religión egipcia. Osiris fue el primer momificado, con él quedó establecido el ritual: para perdurar en el Más Allá hay que preservar el cuerpo aquí, en el mundo de los vivos.

Y la segunda, anunciada en rueda de prensa por la directora del Museo Egipcio de Barcelona, ​​Mariàngela Taulé y Delor, es la división en dos de la planta inferior del museo, que desde ahora alojará dos muestras temporales, ampliando la oferta. Ahora mismo comparten planta dos pesos pesados: Osiris y Tutankhamon. Sin olvidar la colección permanente, el Campus Arqueológico en Palau-solità i Plegamans, la biblioteca especializada, etcétera.

La chispa inicial fue la compra de un pequeño ushebti, hace más de cuarenta años. Y esta pasión por la civilización egipcia, y por su divulgación, tiene ahora su continuidad con la muestra sobre Osiris y su mito. Un mito con todos los ingredientes para atrapar la audiencia durante siglos. Seth, el hermano celoso que asesina al protagonista, lo descuartiza y esparce las partes por todo el país. Isis, la esposa (y hermana) que recupera las partes (excepto el falo, que se lo traga un simpático oxirrinco, un pececillo), recompone el cuerpo, lo devuelve a la vida con magia y… se queda embarazada (es un mito potente, ya lo decíamos). Nueve meses después pare un hijo, Horus, que vengará el fratricidio del capítulo piloto y sucederá en el trono a su padre. Osiris fue también el primero en establecer el derecho de sucesión.

La pieza estrella de la exposición es un imponente sarcófago ptolemaico de madera, con inscripciones (el nombre del difunto, la invocación al dios en cuestión…), recién llegado al Museo. Tan reciente que el arqueólogo del museo y comisario de la muestra, Luis Manuel Gonzálvez, aún la está estudiando. De hecho, durante la visita guiada a los medios, el presidente de la fundación, Jordi Clos, explicó que Gonzálvez duerme, con la pieza. “Pero no dentro, que sería peligroso”, aclaró el arqueólogo.

Ya lo veis, pasan y se cuentan cosas interesantes en este museo, no os lo perdáis.

http://www.museuegipci.com/es/

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